¿Qué cambia cuando dejas de hacer fotos a la altura de los ojos? El fotógrafo Steve Roe explora cómo la fotografía desde un ángulo elevado puede revelar nuevas composiciones, historias más impactantes y perspectivas inesperadas.

La mayoría de las veces, cuando salimos a hacer fotos, nos ponemos la cámara a la altura de los ojos y fotografiamos lo que tenemos justo delante. Es así como vemos el mundo de forma natural, y eso ofrece a quienes ven las fotos una perspectiva familiar.

Pero recuerdo que una noche, mientras hacía fotos por las calles de Seúl, me pregunté: «¿Y si pudiera subir un poco más? ¿Qué me aportaría eso?». Resultó ser muchísimo. Lo que aprendí de esa experiencia fue que, siempre que tenga la oportunidad de subir un poco más, debería aprovecharla, porque no solo te ofrece una mejor vista, sino que te da una perspectiva totalmente nueva a la hora de contar historias y componer las fotos.

Descubriendo los ángulos altos en Gangnam

Esta sesión tuvo lugar en Gangnam. Si alguna vez has estado allí, ya sabes lo concurrido que está. De hecho, es uno de los sitios que menos me gustan para hacer fotos callejeras porque no hay ningún ángulo despejado. Tanto de día como de noche, las calles están siempre a reventar, y las oportunidades decentes para hacer fotos son muy escasas. Pero ahí estaba yo con mi cámara, a pesar de haber dicho que nunca volvería a hacer fotos allí, así que tuve que improvisar.

Fue entonces cuando me di cuenta de lo empinadas y con tantas cuestas que son las calles de Gangnam.El perfil de la ciudad visto desde arriba al atardecer | Blog de Skylum  Seúl en general tiene muchas cuestas, pero en Gangnam se nota aún más. Me refiero a ese tipo de cuestas en las que te ves inclinándote ligeramente hacia delante y te arden los muslos mientras caminas.

También había un montón de edificios con escaleras exteriores. La arquitectura de Gangnam es especialmente moderna y singular, con diseños fantásticos que descubrir, y muchos de los edificios tienen escaleras en el exterior, algo que no se ve muy a menudo en otros sitios.Vista aérea de un cruce muy transitado de la ciudad | Blog de Skylum

Así que empecé a usar esos sitios como puntos estratégicos, casi como una excusa para escapar de las multitudes. De repente, me puse a hacer fotos como un loco, algo que nunca me habría imaginado al fotografiar Gangnam, y las imágenes no paraban de salir.

Lo que más me llamó la atención fue la sensación de separación. Me resultaba mucho más fácil distinguir a las personas, incluso en medio de multitudes densas. Me di cuenta de que buscaba a gente que llevara colores vivos, lo que hacía que destacaran de forma natural sobre las calles más oscuras que había debajo.

Capté algunos momentos geniales, y simplemente no habrían sido posibles sin esa altura.

Por qué funcionan los ángulos altos

Algunas de las calles que fotografié desde arriba no parecían nada interesantes a nivel del suelo. No había puntos de referencia que dieran cohesión a la composición porque, sencillamente, todo estaba muy abarrotado visualmente.

Sin embargo, desde arriba, de repente pude ver patrones en las marcas viales que antes apenas había notado. Esas formas geométricas en las calles le daban un toque extra de interés y ayudaban a completar la composición.Interior arquitectónico en blanco y negro | Blog de Skylum

También empezó a surgir una historia diferente. Desde esta perspectiva, la gente parecía mucho más aislada. Si a eso le sumas mi estilo de edición, el mal tiempo y el ambiente de las calles de Gangnam por la noche, todo se unió para crear una atmósfera mucho más intensa.

Por último, la capacidad de hacer que las escenas cotidianas resulten interesantes, algo que no hay que subestimar. Al cambiar nuestra altura, les damos a los espectadores la oportunidad de ver lugares conocidos desde una perspectiva que normalmente no verían. Eso por sí solo suele bastar para captar su atención, y a partir de ahí, el tema y la narración se encargan del resto.

Separación del sujeto

Cuando disparas desde un ángulo más alto, el fondo cambia por completo la claridad con la que ves al sujeto. Por ejemplo, fotografiar un coche a la altura de los ojos significa que tienes el fondo de una ciudad o un paisaje detrás. Aunque eso puede funcionar bien, también puede distraer la atención, sobre todo si quieres que el foco esté exclusivamente en el propio coche. Al buscar un poco de altura, la carretera se convierte de repente en el fondo, creando un espacio limpio, casi negativo, que mantiene toda la atención en el coche.

Eso es justo lo que descubrí durante mi sesión fotográfica en Gangnam. Las calles y las aceras se convirtieron de repente en el telón de fondo de mis modelos y, como esas superficies eran en general mucho más oscuras, la gente destacaba con mucha más claridad. Los colores de su ropa y de sus paraguas resaltaban de verdad, y no había otros colores, ni gente, ni siquiera las luces de la ciudad que les restaran protagonismo.Luces de colores que se reflejan en el asfalto mojado | Blog de Skylum

Aparecen patrones ocultos

A continuación, podemos fijarnos en algo que era casi invisible a la altura de los ojos y que, de repente, se revela desde arriba. Hay patrones que se pueden encontrar en casi todos los géneros fotográficos. La disposición de los cultivos en el campo de un agricultor, las casetas de playa y las toallas alineadas a lo largo de la costa, o la disposición de las mesas en la terraza de una cafetería, todo ello se hace mucho más evidente desde una perspectiva más elevada.

En realidad, hay algo de psicología detrás de esto. El cerebro humano está programado para detectar patrones. De hecho, los busca con ahínco. Reconocer patrones le permite al cerebro ponerse en piloto automático en lugar de procesar cada pequeño detalle por separado. Esto también tiene razones evolutivas, como reconocer los cambios estacionales para ayudarnos a cultivar alimentos o identificar lugares seguros donde refugiarnos. Así que, cuando metes patrones en una foto, el cerebro del espectador se fija en ellos de forma natural, sin que tengas que guiarle la mirada a propósito.

Cuando estaba por encima de las calles de Gangnam, las marcas viales me llamaron la atención al instante. A pie, apenas me había fijado en ellas, ya que no pasaban de ser parte del ruido visual. Desde arriba, sin embargo, se convirtieron en elementos compositivos llamativos que ayudaban a completar el encuadre.Vista aérea de los coloridos edificios de la ciudad por la noche | Blog de Skylum

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Las escenas ajetreadas se vuelven más sencillas y de ritmo más lento

Esto ocurre por varias razones. Simplificamos el fondo, conseguimos una mejor perspectiva del sujeto y entendemos mejor la estructura del entorno. Así que, si estás fotografiando cualquier lugar ajetreado o abarrotado, buscar un punto un poco más elevado puede darte un respiro y, al mismo tiempo, ayudar al espectador a entender la escena mucho más fácilmente.

Probablemente esta fue la mayor sorpresa para mí. Nunca me imaginé que podría hacer buenas fotos callejeras en Gangnam.Una calle muy animada por la noche con coloridos letreros de neón | Blog de Skylum  Simplemente hay demasiada gente, demasiados coches, y las calles son increíblemente estrechas. Sin embargo, desde arriba, de repente todo me pareció extrañamente tranquilo, casi como si me hubiera distanciado del caos que había abajo.

Además, me dio muchas más oportunidades de detectar momentos interesantes y me permitió disponer de más tiempo para capturarlos. A la altura de los ojos, los momentos pueden desaparecer en un instante cuando la gente pasa por delante de ti, los coches te tapan la vista o tu sujeto simplemente se pierde entre la multitud.

Desde arriba, sin embargo, puedes mantener a tu sujeto a la vista durante mucho más tiempo porque tienes una visión mucho más clara del entorno en su conjunto.

Surge una historia diferente

Si fotografías un coche a la altura de los ojos, estás mostrando una imagen familiar y bastante corriente del mismo. Sin embargo, si buscas un poco de altura, enseguida empiezas a ver nuevas formas, líneas y proporciones en su diseño. Lo mismo ocurre con los edificios, los paisajes y las personas. Al cambiar tu punto de vista, cambias la forma en que el espectador percibe el sujeto y, por lo tanto, cuentas una historia diferente.

Esa sensación de aislamiento que capté en Gangnam solo se podía percibir desde esos puntos de vista más elevados.Una calle de la ciudad por la noche vista desde un punto elevado | Blog de Skylum  Ya he fotografiado el aislamiento en Seúl otras veces porque, aunque no te lo creas, es bastante fácil encontrar calles más tranquilas en cuanto te alejas de los barrios más concurridos. La magnitud de los imponentes edificios de la ciudad ayudó, naturalmente, a resaltar esa sensación.

Pero cuando no hay lugares tranquilos disponibles, con solo buscar un poco de altura puedes conseguir algo parecido. Da igual lo que estés fotografiando, tu sujeto suele parecer más aislado desde arriba, lo que permite que el entorno y tu estilo de edición marquen el ambiente general. Además, el aislamiento no siempre tiene por qué significar soledad. A veces, simplemente se trata de destacar más a tu sujeto.

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Los lugares corrientes se vuelven interesantes

Quizás lo más importante que aprendí de esta sesión fue que una perspectiva totalmente diferente podía dar un nuevo aire a los sitios que había fotografiado una y otra vez. Mis lugares habituales habían empezado a parecerme repetitivos y ya no me inspiraban ni de lejos tanto como antes, que fue precisamente por lo que acabé en Gangnam para empezar. Quería un cambio de aires.Vista aérea de una calle de la ciudad muy iluminada | Blog de Skylum

Sin embargo, desde aquella sesión, me he dado cuenta de que busco altura allá donde voy. Mis ojos ya no se limitan a buscar fotos a la altura de la calle. También miran hacia arriba, en busca de escaleras, pasarelas, balcones o incluso edificios comerciales con ventanas desde las que pueda hacer fotos.

Conclusión

Si empiezas a sentirte sin inspiración con los mismos lugares, quizá sea hora de dejar de buscar sitios nuevos y empezar a buscar nuevas perspectivas. El simple hecho de encontrar un poco de altura puede cambiar por completo el aspecto de una escena que ya conoces. De repente, aparecen patrones, las composiciones se simplifican y surgen historias que ni siquiera sabías que estaban ahí.

Tus motivos empiezan a parecer completamente diferentes, y empezarás a plantearte ambientes y temas que quizá nunca se te hubieran ocurrido antes.

Puede que incluso descubras que un lugar que antes evitabas se convierte en uno de tus favoritos para hacer fotos.

Así que la próxima vez que salgas a hacer fotos, no te limites a mirar lo que tienes delante. Levanta la vista también.