¿Por qué algunas fotos parecen perfectamente equilibradas sin ser simétricas? El fotógrafo Steve Roe te explica cómo el equilibrio informal y el peso visual pueden transformar tus composiciones.
La mayoría de los principiantes piensan que el equilibrio en la fotografía significa simetría. Esas fotos que parecen fotogramas de una película de Wes Anderson, con todo perfectamente proporcionado y simétrico. ¿Seguro que esa es la única forma de conseguir el equilibrio en la fotografía?
Bueno, muchas fotos geniales parecen perfectamente equilibradas sin cumplir ninguno de esos requisitos. Los fotógrafos con experiencia no crean equilibrio a través de lados iguales, sino a través de un peso visual equilibrado. Aunque ese término pueda sonar un poco vago, en realidad es un concepto sorprendentemente fácil de entender, y una vez que lo hagas, empezarás a ver oportunidades para aplicarlo por todas partes. Vamos allá.
¿Qué es el equilibrio informal?

Veamos primero qué es el equilibrio formal. Se da cuando hay simetría visual en la imagen, como cuando un sujeto está en el centro con árboles del mismo tamaño a ambos lados.
El equilibrio informal es justo lo contrario. Imagínate una montaña enorme dominando un lado de tu imagen y una persona diminuta al otro lado. La montaña domina por completo el encuadre, así que, naturalmente, esperarías que toda tu atención se centrara ahí.
Sin embargo, de alguna manera, la imagen puede seguir pareciendo perfectamente equilibrada, y ahí es donde entra en juego el peso visual.
Aunque tu sujeto sea diminuto, en realidad puede competir por la atención tanto como, o incluso más que, la propia montaña. Veamos cómo.
Peso visual
Veamos qué es lo que crea el peso visual, permitiendo que una figura pequeña reclame tanta atención como algo de escala colosal.
Hay muchas formas de conseguirlo, pero los colores vivos son una de las más efectivas. Los colores vivos tienen un gran impacto visual y llaman la atención del espectador al instante. De repente, esa enorme montaña, ese edificio o ese puente que ocupaba la mayor parte del encuadre pasa a ser lo segundo que te llama la atención.
Lo mismo ocurre con la luz intensa y el alto contraste. Si el objeto más grande de la imagen es más oscuro, queda naturalmente en segundo plano, mientras que los colores más brillantes, las zonas iluminadas y el contraste más marcado destacan. Estos son los elementos que nuestro cerebro reconoce instintivamente en primer lugar.
Sin embargo, en lo que respecta al color, hay una pequeña salvedad. Existe algo que se llama «peso del color», que es un principio importante en la teoría del color. Los colores cálidos se adelantan de forma natural, mientras que los colores más fríos tienden a retroceder.
Así que, si tu objeto más grande es rojo y el sujeto tiene colores más fríos, te resultará mucho más difícil conseguir un equilibrio visual.
Por suerte, el color no es la única forma de crear peso visual. Los rostros de las personas y los animales también llaman la atención de forma natural. Es casi como si tuvieran un peso psicológico, porque nuestro cerebro está programado para reconocer rostros. Sabiendo esto, puedes aprovecharlo a tu favor. Los fotógrafos de retratos, por ejemplo, pueden crear un equilibrio informal muy fácilmente porque el rostro ya se encarga de gran parte del trabajo a la hora de atraer la atención.
Por último, uno de los factores que más influyen en el peso visual es el enfoque. Las zonas nítidas casi siempre llaman más la atención que las difuminadas. Si tu sujeto está muy nítido mientras que el objeto más grande aparece desenfocado, la mirada se fijará naturalmente primero en tu sujeto.
Ahora que ya te has familiarizado con el peso visual y cómo crea un equilibrio informal, veamos algunos ejemplos que puedes probar en tu próxima sesión fotográfica.
Idea 1: Grande frente a pequeño
Empecemos con una idea que ya hemos mencionado: deja que la mitad del encuadre la domine un elemento grande, como una montaña, un edificio alto o un puente, mientras que en el lado opuesto coloques tu sujeto principal, ya sea una persona, una cabaña o un coche.
Ahora podemos ir un paso más allá introduciendo otro elemento más pequeño junto a tu sujeto. Juntos, crean suficiente interés visual para equilibrar el objeto mucho más grande.
Para tu foto de montaña con una persona, quizá haya algún árbol cerca que puedas incluir. Si lo que quieres fotografiar es una cabaña, tal vez haya un coche aparcado al lado o algún animal, como un ciervo o unos pájaros, por los alrededores. Añadir otro elemento hace que la foto resulte más interesante al instante, ya que atrae la atención hacia ese lado del encuadre.
Y lo que es más importante, estos elementos más pequeños suelen ser donde reside la historia. Tienen un gran peso emocional, lo que ayuda a contrarrestar el dominio físico de la estructura más grande.
Idea 2: Luz frente a oscuridad
El contraste entre la luz y la oscuridad es algo que casi cualquier fotógrafo puede aprovechar, incluidos los que hacen fotos de noche.
La parte más luminosa de la imagen llama naturalmente la atención primero, por lo que es el lugar perfecto para colocar a tu sujeto. Una ventana iluminada con alguien dentro, un coche con los faros encendidos o incluso la luna iluminando un paisaje son ejemplos fantásticos.
Quizá estés fotografiando un bosque donde la luz del sol se cuela entre las copas de los árboles, iluminando una plantita que parece minúscula comparada con los árboles que la rodean. O tal vez tu sujeto simplemente se meta en ese haz de luz.
Los fotógrafos nocturnos trabajan naturalmente con la luz porque, sencillamente, no se puede fotografiar solo la oscuridad. Si entiendes cómo la luz contribuye al equilibrio informal, podrás dejar con confianza que tu encuadre lo domine un edificio enorme o un rascacielos, mientras tu sujeto queda iluminado por una farola o un letrero de neón. El espectador reconocerá sin duda el edificio, pero solo después de haberse fijado primero en tu sujeto.
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Idea 3: El color
El color es una de las formas más fáciles de crear un equilibrio informal, sobre todo al fotografiar a personas, ya que es algo sobre lo que a menudo tienes control total.
He visto a muchos fotógrafos de paisajes usar ropa de colores vivos para resaltar la escala. La mirada se te va directamente hacia el diminuto excursionista que se encuentra entre enormes montañas o valles.
Las chaquetas impermeables de colores vivos, como el amarillo, el rojo o el azul, funcionan de maravilla porque contrastan muchísimo con el paisaje que las rodea.
Si haces fotos en la ciudad, los paraguas son otro ejemplo fantástico. Los paraguas de colores vivos en días nublados y lluviosos ayudan al instante a que tu sujeto destaque en un entorno que, de otro modo, sería gris.
También puedes usar flores de colores, coches llamativos o ingredientes con colores muy intensos en la fotografía gastronómica para crear un equilibrio informal. Solo tienes que recordar los principios básicos de la teoría del color. Entender qué colores avanzan y cuáles retroceden de forma natural te ayudará a crear armonía en tu imagen, al tiempo que te aseguras de que tu sujeto destaque.
Idea 4: Espacio negativo
No siempre tiene que haber algo ocupando la mayor parte del encuadre. A veces puede estar vacío, lo que se conoce como espacio negativo.
El espacio negativo elimina deliberadamente detalles de parte del encuadre, tal vez mediante un cielo abierto, una niebla densa o aguas tranquilas. Aunque pueda parecer poco interesante, en realidad es una herramienta compositiva increíblemente poderosa, ya que le da a tu sujeto espacio para respirar y, al mismo tiempo, hace que al espectador le resulte mucho más fácil fijarse en él de inmediato.
Un excursionista solitario, un árbol aislado o una cabaña aislada rodeada de espacio negativo transmiten al instante una sensación de soledad y aislamiento.
Incluso puedes hacer que el propio espacio negativo se convierta en el protagonista. Imagínate dejar que el cielo ocupe más de dos tercios del encuadre, mientras una pequeña cordillera se asoma discretamente por debajo. El sutil degradado donde el cielo se une con el horizonte puede ser lo suficientemente interesante como para llevar todo el peso de la imagen.
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Edición para crear un equilibrio informal en Luminar
No siempre tenemos control total sobre nuestro entorno, así que a veces la edición se convierte en la forma más fácil de reforzar el equilibrio informal. Estas son algunas de mis herramientas favoritas de Luminar.
- IA de recorte: Una de las formas más sencillas de mejorar el equilibrio es recortando la imagen. La IA de composición de Luminar puede sugerirte de forma inteligente composiciones más impactantes, o también puedes recortar manualmente. Esto te permite colocar el sujeto a la perfección, ya sea siguiendo la regla de los tercios, la proporción áurea o en el lugar que mejor se adapte a la escena.

- Viñeta: Esta es otra herramienta fantástica para dirigir la atención. Al oscurecer ligeramente los bordes del encuadre, reduces el peso visual en las esquinas y atraes de forma natural la mirada hacia el sujeto. Solo recuerda que con un poco basta.

- Aclarar y oscurecer: ¿Te acuerdas de lo que hablamos sobre la luz y la oscuridad? Podemos reforzar ese efecto por nuestra cuenta usando las herramientas de aclarar y oscurecer. Usa «Aclarar» para dar más luminosidad a tu sujeto y «Oscurecer» para oscurecer ligeramente el elemento más grande del encuadre. Una vez más, la clave está en la sutileza. Si te pasas, enseguida se crea un aspecto poco natural que distrae la atención de tu imagen.

- Profundidad de luz: Esta herramienta te permite volver a iluminar tu imagen dentro de un espacio 3D. Así, puedes hacer que una fuente de luz atraviese tu imagen y se pose sobre el sujeto. Como funciona de forma inteligente, se asegurará de que la luz incida y se comporte de forma natural según tu escena, para que puedas colocarla sobre el sujeto y ayudarle a destacar claramente.

- Color: Todas las herramientas de Luminar incluyen opciones de máscara, lo que te permite editar el sujeto de forma independiente del resto de la imagen. Así que, si el sujeto no llevaba una chaqueta de colores vivos durante la sesión, solo tienes que aplicar una máscara sobre ella y ajustar el tono, la saturación o la luminancia para que destaque más claramente sobre el paisaje que la rodea.

En resumen
Aunque instintivamente te apetezca equilibrar cada escena mediante la simetría, a veces hacer justo lo contrario da como resultado una foto mucho más impactante y llamativa.
Mediante el equilibrio informal, podemos asegurarnos de que incluso el sujeto más pequeño del encuadre sea lo primero que llame la atención del espectador. Ya sea a través del color, la luz, el enfoque o las otras técnicas que hemos comentado, todas ellas contribuyen al peso visual de tu sujeto.
Así que pruébalo en tu próxima sesión. Deja que un elemento más grande domine tu composición y, a continuación, utiliza estas técnicas para ayudar a que tu sujeto destaque y crear una imagen maravillosamente equilibrada.

